Qué pensará una rana toro de un escenario en el que puede cazar insectos pero no comérselos. Tal vez se sienta defraudada. O tal vez no, se involucre al máximo en el juego.
- ¿Está el sapo jugando conscientemente?
- El humano entiende que el juego ha terminado ¿pero lo entiende así el sapo?
- ¿Quién de ambos, humano y batracio, ha aprendido una valiosa lección?
En un gran número de animales el juego no se detiene al llegar a una etapa adulta. Sigue ocupando un lugar tan importante como entre los cachorros. Sólo tenemos que observar a nuestras mascotas. Mi perro de 9 años sigue jugando y sigue corriendo tras la pelota encantado.
Escribe Lenore Terr: "En esencia, para un observador externo, el juego a menudo parece una cosa muy seria. Conlleva una tensión interna que se debe resolver. Contiene cierta dosis de suspense. Y a menudo exige una intensa concentración".
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